José Domingo Urrutia Chávez fue un hombre admirable, lleno de perseverancia y fortaleza.
Desde temprana edad la vida le presentó obstáculos que supo enfrentar con valentía, demostrando siempre su espíritu luchador. Fue un esposo y padre ejemplar, entregado a su familia y digno de respeto y admiración. Su bondad lo llevó a tender la mano a quienes lo necesitaban, dejando huellas de solidaridad y cariño en todos quienes lo rodearon.
Alegre y carismático, supo transmitir esperanza aun en los momentos más difíciles. Incluso frente a la enfermedad, se mantuvo firme como un verdadero guerrero, regalando a su familia y seres queridos el ejemplo de su amor incondicional y de su gran corazón.
