La memoria de Isolda del Carmen López Osses, cariñosamente conocida como “La Mama”, permanecerá por siempre en el corazón de quienes tuvieron el privilegio de conocerla y amarla. Fue una mujer fuerte, valiente y decidida, pero también dueña de una paciencia infinita y un amor incondicional hacia su familia.
Luchadora, trabajadora e independiente, dejó una huella imborrable en todos quienes compartieron junto a ella. Amaba los pequeños detalles de la vida: disfrutar de su querido mate, pintar mandalas, hacer manualidades y tejer con dedicación y creatividad.
También encontraba felicidad en los juegos y en compartir con quienes amaba. Las partidas de ludo, cartas y dominó quedarán por siempre como recuerdos llenos de risas y cariño.
Fue una gran madre, abuela y amiga, siempre dispuesta a acompañar, escuchar y entregar amor. Hoy su partida deja un vacío enorme, pero también recuerdos eternos que vivirán para siempre en cada sonrisa, cada juego y cada momento compartido.
Descansa en paz, querida Mama. Jamás serás olvidada.
